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SINOPSIS
Frankstein, la política, artículos de prensa, el príncipe azul, la Historia, una receta, sucesos fabulosos... son los elementos con los que Juan Sendino crea una extraordinaria obra: moderna, seria y mordaz.
Estas narraciones tienen tanto sentido del humor, brillantez, e invitan de tal modo a la reflexión que todas ellas podrían figurar en cualquier antología que recogiera los mejores relatos contemporáneos. Si este libro pasa desapercibido, es que de verdad de verdad algo muy malo está pasando con la cultura literaria del país.
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LA CRITICA DICE...
A quienes amamos la lectura, siempre nos resulta grato encontrarnos con un libro interesante o con un nuevo autor que antes desconocíamos. Es lo que me ha pasado con Cuerpo de blasfemia y con Juan Sendino. He sentido no sólo sorpresa, sino gran placer zambulléndome en los relatos de este magnífico escritor del que nada había leído hasta ahora y que domina el arte de la narración como los magos de verdad conocen el arte de hacernos soñar.
Vivimos en un mundo dominado por el marketing . Sólo miramos al arquitecto que la moda nos encumbra, al cantante que la televisión nos mete por los ojos, al filósofo apadrinado por algún grupo que vende ideas como otros venden tractores o al autor de libros con los que nos avasallan por doquier cuatro avispados mercaderes del papel impreso. Por ello, ¡qué gozosa resulta a veces la grandeza de lo humilde, la fuerza de los que luchan con las armas de su genialidad por abrirse paso entre la marabunta de mediocridades que los poderes económicos y mediáticos nos imponen! Cuando se sale de esos caminos de la mercadotecnia y se descubren rutas nuevas y sugerentes, la satisfacción es doble. Además del agrado que proporciona lo que posee calidad, se obtiene una especie de pago añadido por la rebeldía que supone comprar obras en una editorial pequeña y a la que nadie promociona (como Difácil) o por la complicidad que se establece entre un autor sin apoyos y un lector que acaba estando en perfecta sintonía con él.
Cuerpo de blasfemia reúne la inteligencia y el humor, la variedad y el ritmo, la fábula y el lirismo, la provocación, los ensueños, la ternura, el enredo, la heterodoxia, los hechizos, la sonrisa… Juan Sendino sabe llevarnos por ideas deslumbrantes y por pesimismos enriquecedores. Nos traslada a mundos diversos (en la veintena de relatos que nos ofrece) enganchándonos a su pluma en todo momento. Las suyas son páginas refrescantes, páginas que nos invitan a seguir, a seguir hasta el final y que, cuando se terminan de leer, nos dejan el regusto que deja siempre lo excelente.
El cuento para adultos no es un arte menor, ni mucho menos. Quizá sea uno de los géneros literarios más complejos. A través del talento que exhibe como narrador, es fácil adivinar que Sendino puede cualquier día sorprendernos con una gran novela, pues tiene también raza de novelista. Puede sorprendernos mañana mismo con un poemario que nos zarandee los tuétanos, pues uno ve que le sobran cualidades de poeta. Y no sólo puede, sino que debe encontrar el lugar que merece entre los escritores españoles de este cambio de siglo y de milenio. Si su labor no se la facilitan quienes dominan hoy los resortes de las grandes ediciones, se la facilitaremos los que tuvimos la suerte de encontrarnos con él y, de boca a oído, le recomendamos en la medida de nuestras humildes fuerzas a lectores de verdad, a los que no desean perder el tiempo en mediocridades y se niegan a dejarse embaucar por la facundia lenguaraz y parlera de los engañabobos. Estoy seguro de que acabaremos siendo legión los admiradores de Juan, los admiradores de este buen autor que ya nos ha deleitado con un magnífico Cuerpo de blasfemia .
Adolfo Yáñez en Revista Cultural de Ávila, Segovia y Salamanca .
Nada acompaña mejor el tiempo sincopado del ocio veraniego que un libro de cuentos. Ya sea por esa calidad irreal que a veces cobran los minutos elásticos sin obligaciones que vuelven perezosos los brazos y los ojos, ya sea por todo lo contrario, el horario severo de quien todo quiere ver y todo quiere hacer en el breve periodo de estos días de asueto, hacen del relato breve la lectura ideal para esta época evasiva. Los cuentos que Juan Sendino ha reunido en Cuerpo de blasfemia están muy bien hechos. Sendino se maneja como pez en el agua dentro de la peculiar y difícil poética del cuento, que no es para nada simple y requiere más esfuerzo creativo que la mayoría de las novelas. Casi todos los relatos del volumen están llenos de la intensidad y el vigor que estas piezas requieren; tampoco les falta humor y una cierta mala uva. Los veinticinco relatos, además, son de temáticas variadas, nos llevan desde la receta de cocina amatoria, pasando por un ingenioso interrogante sobre el siempre incomprensible —desde el punto de vista masculino— modo de operar de la mente femenina, desde la tórrida historia místico-matemática a un inquietante relato en un remoto pantano de la Rusia comunista. Hay que alabar también a los editores de Difácil, editorial relativamente joven, pequeña y escasa de medios, que, aún así publica libros que da gusto tener en las manos.
Ciro García en El Norte de Castilla . |